ODA A LA ADOLESCENCIA
Adolescencia,
Tiempo de ayer
Pirámide de mi conciencia;
Donde me abrumaba todo
Y todo me era un problema.
Tiempo en que mi fisiología
Cambiaba de rumbo:
Aparecía el acné, lo complejos
Y tristezas…
Horas en que el amor
Despertaba en mí, esperanzas,
Florecía como el retoño
Enardece en las mañanas…
Tiempo de insomnios que jamás volverá,
Tiempo en que el tiempo
Fue un punto crucial;
Fuiste tú, mi adolescencia;
Uno dolor y una alegría
En que luchaba mi niñez contra un joven que nacía.
Mi escudo era el escape, mi valor la rebeldía,
Mis palabras un insulto y mi soledad
Una falsía…
Los sueños agobiaban mi mente
Y arribaban en mí, sentimientos
Desconocidos;
Corría fuego desenfrenado por mis venas,
Que aceleraba el tronar de mi lívido…
Ahora te fuiste de mi lado
Hacia la eternidad de mi alma,
Ahora ya está en calma
Mi interior y mi conciencia…
Porque fuiste horas tan eterna
Que creí… que jamás te
partirías...
FRAGMENTO
No he sabido volar como las mariposas
Que aletean en silencia sobre el viento,
Viajan tan libres por el tiempo
Llevando libertad como aroma…
Son las polícromas ninfas que enamoran
Los verdes campos de la inmensa pradera,
Jugando con su belleza al paisaje
Un cuento de ensoñada parodia…
Se posan allí y aquí
Con dulce flotar sobre las horas,
Nadando como hojas sin peso
Sobre la densa fantasía de la flora…
Les gusta girar en la danza
Que la naturaleza les canta,
Al ritmo que alas silenciosas
Van dirigiendo una melodía armoniosa…
He la ahí… la mariposa que duerme en silencio
Sobre el nicho que teje el coro de sus alas,
Y no se queda estacionada,
Avanza… avanza…. Avanza…
Es ella… la mariposa voladora
La de la libertad verdadera…
Que vuela, vuela, vuela…
Cadenciosa…
ATARDECER
Arrebol de la tarde dormida
Que dibujas las ternuras de tu cielo,
Ave nocturna que en el tiempo
Cobijas las ternuras de tu fuego.
Se va vistiendo de sombras oscuras
La tarde matizada en el silencio,
Solo se escucha el rumor que el viento
Va cantando al paso de la bruma.
Cada momento, a cada instante
Va cambiando su manta de espectro,
Y el cielo que era solo ilusiones,
Se va convirtiendo en un eterno sueño,
Donde todo es oscuridad abrazadora
Y el horizonte, una fantasía del tiempo.
ENTIERRO EN EL NORTE
Mi Pueblo Se Vistió De Luto,
De luto con encajes de
tristezas,
De cuellos engrosados por cadenas
Y de camándulas enredadas entre sus quejas.
Ahí va… la procesión del difunto,
Pobre exiliado de su cuerpo,
Ahí va la procesión del difunto,
Manojo de despojos y huesamentas.
Ya partió el que no partía,
Se fue dejando su cruz de penas,
Si quiera se murieron sus lamentos,
Ya no tendremos que escuchar más sus palabras.
Las piedras del camino lo conducen
Ahí va el difunto hacia su tumba,
Con un pañuelo amarrando la quijada
Y el formol metido entre sus ojos y sus venas.
Ahí va el difunto de mi pueblo,
Ahí va, ahí va, ahí va…
Y ahí va mi pueblo vestido de luto,
Con encajes y mortajas y cadenas…
CANTO SIMPLE
Hubo una Antioquia grande
Tierra de empuje y montañera,
Donde la arepa se confundía con el alma
De un pueblo lleno de esperanzas y paciencias.
De un pueblo lleno de esperanzas y paciencias
Mazorca deshojada por la historia,
De ella nació la fuerza castiza
Con que un carriel empuñó un machete
Y traspasó la barrera montañosa.
Canto a la ironía y me pregunto:
¿Cómo ha podido ser?...
Cómo ha podido ser si antes no lo era
Y ahora simplemente ya lo es…
Éramos un pueblo de una sola palabra,
De orgullo en las enjalmas,
De fuerza en los tejidos
Y en el alma la honradez.
De aquello que poco queda,
Ahora las cosas son diferentes:
Se han cambiado por un fusil las herramientas,
Se ha cambiado por el hambre la bonanza
Y la casta por mil quejas,
Se ha olvidado el patrimonio de la raza.
Y es que un pueblo cuando olvida su cultura,
Olvida la calidad de hombre a la que pertenece
Y solos será copia putrefacta,
Llena de colores y paisajes falsos
Y su destino será niebla sobre el camino
Que nunca, nunca dejará huellas sobre su senda.
Así mismo, es como se crucifica mi Antioquia,
Mi tierra la bella, entre sotanas, palabras y promesas…
Ella misma se suicida porque olvida su casta con paciencia,
Lo que antes era mil esperanzas
Ahora tan solo se convierten en quimeras.
Levanta tu frente paisano mío,
Levanta tu frente paisano grande,
Siente ese despertar de mil machetes
Y desmantela, y desmantela el camino…
Que yo no abres…
AFRICANDUMBA
Umba candumba sol de mandumba
África de fuego, miseria y sequía,
Sol sin poniente, esclavo sin vida,
Pieles oscuras, Raza caliente, triste herejía.
¿Quién te ha quitado tu casta y alegrías?
¿Quién te ha conquistado entre látigos y jaulas?
¿Quién ha opacado tu grisácea sonrisa?
¿Por qué que te desarraigan como fiera dormida?
Umba candumba luna redumba,
África negra, sobra y sequía,
Luna naciente entre grillos y cadenas
Tambor somnoliento que entre manos replica.
Canalete, canoa, mina y martillo,
Flecha y sudor, pelo quieto, suspiros,
Marea, selva, cimarrón, espejismos,
Dolor en la carne, sexo y olvido.
¿Quién te ha robado tu negro corpiño?
¿Quién te ha legado el sudor y martirio?
¿Por qué te han cambiado las
tripas por racismo?
Umba candumba sol que retumba,
Cadena en la nuca, dolor sin suspiros…
EXILIO EN LA NADA
Hoy me exilian de mis tripas queridas
Me vomitan de su vientre tormentoso
Los intestinos retorcidos por el cuello
Y revuelto con el jugo gástrico de los odios.
Hoy me he vuelto poesía viva,
Sangre, luz, eternidad y perfidia,
Donde el mundo se apaga con sus profusas rabias
Y en el aire se respira el aroma de un suicida.
Hoy me exilian de mi sangre
Y mis venas se van secando.
Quiero gritar
Por el fuego encendido
Que arden las entrañas de mi
canto,
Dejando cenizas sobre el viento opacado
De un exilio imaginario, ondeante…
Donde batieron con llamas ardientes…
¡Mi estómago!
CANTO DE DIFUNTOS
En el mar profundo de ondas oscuras
El silencio de muerte se arraiga vacío,
Se extienden como sombras sin brillo
Las almas que tristes condenan sus penas.
Es el canto de los difuntos que vuelan
Como conchas que brotan de las aguas oscuras,
Con mariposas negras que anuncian la muerte
Es el llanto desesperado que desahogan las almas cuando gritan.
Se oye el murmullo de coros celestiales,
Pasos sin rumbo que se pierden en silencio;
Cirios sin lumbre que rodean a un cuerpo
Como premios que se ganan al final de la guerra.
Al fin de la lucha del hombre,
Sin remedio desemboca en la derrota,
Solo llevándose una tumba oscura
Y una lápida marcada con su nombre.
Crecen jardines sobre los cuerpos
Que descompuestos alimentan la tierra,
Principio de donde procede su naturaleza
Y fin donde terminará, sólo, en la ausencia.
Caminaré sobre la tierra mojada
Y el polvo en lodo cubrirá mis quejas,
Y llegaré a la conclusión certera:
El Ser es solo, corruptible materia.
De nada valen las vanidades terrenas,
A nada lleva la ambición del hombre,
Terminaré cavado la tumba de mi suerte
Y solitaria, errante partirá mi alma,
Sin nombre, ni caminos se marchará en sombras…
Que caerán, lentamente sobre la tarde.
TRAS EL CRISTAL
Tras el cristal transparente, la Rosa,
Sus capullos guardan melancolía,
Florecen cuando nacen con el día,
Mueren cuando oscurecen en la fosa.
En el aura los retoños abiertos
Absorben el aroma matutino,
El ocaso marchita con sigilo
Sus corazones vacíos y muertos.
Al despertar en la noche sin quererlo
Se posa la sombra sobre la tierra santa;
Un clavel, un retoño, agua y lama,
Extienden al cuerpo sobre la manta
Que le dio su ser y al envolverlo
Lo convierten al final, todo en calma.
SE HAN MARCHADO LAS GAVIOTAS
No volverán las volátiles gaviotas
Con sus alas planas y puras,
A blanquear las horas perdidas
De los seres que se olvidaron,
Dejar huellas en su camino
Y abrir senderos al futuro que llegaba.
No volverán a abrirse las ventanas
De cristales transparentes y luces,
Los fuegos que se consumieron
No volverán a prender su lumbre con el tiempo,
Porque el pasado se esfumó,
Y todo se lo lleva el silencio…
Ya las gaviotas han volado
Perdiéndose en el vacío,
Solo quedaron los recuerdos
De los grato y triste vivido,
Se marcharon al olvido
Los amores y cariños…
Jamás volverán a posar las gaviotas
Sobre las olas enloquecidas,
De las turbias aguas marinas
Que cubrieron nuestras vidas;
Nunca retornarán las ilusiones
Que llenaron el ayer vivido,
Sólos, desembocaremos en lo desconocido
En algún momento, un instante perdido…
Se marcharon calladas y solitarias
Sin un lamento, una queja, un adiós,
Encaminadas por el horizonte
Donde se unen, el tiempo y su conjugación.
Que es la muerte eterna y solitaria…
A ella… volaron las gaviotas del dolor.
POEMA TRISTE
Tenerte tan cerca y estar tan lejos…
Sentir tu voz que se confunde con el viento
Y no es a mí, a quien quieres ahora…
Al fondo, entre los cristales de tu ventana
Se dibuja tu figura tan tierna,
Es un canto de cigarras, de luces y de estrellas
Que me hieren las entrañas y hacen sangrar la pena.
Es la noche tan fría y vacía
Y no estas ahora a mi lado,
Está la luz de tu cuarto tan fosforescente
Y no es a mí, a quien iluminas el alma…
Es el amor tan hermoso,
Pero como ¡duele, duele, Dios mío!,
Entra un calor indescifrable
A mis tejidos, a mis órganos
Y grito desesperado:
Te quiero, te quiero, te quiero….
Tenerte tan cerca y estás tan distante,
Quiero atraparte entre mis sueños
Y te vas perdiéndote en mis tristezas,
Despierto grito que te adoro
Y en mi sueño siento que te alejas…
No quiero gritar en la noche
Cubierta de astros celestes,
No quiero opacar la bruma y el aire
Con mi respiración contaminada de quejas…
Adiós, me despido de tu sombra
Porque te he perdido y sólo me quedo,
Solo espero que mañana encuentre el alivio
A mi sufrimiento…
Me iré caminado… caminando en silencio…
JARDÍN DORMIDO
I
Florecieron las margaritas
De tu jardín dormido,
Se abrieron tus capullos
Para prestar abrigo
A mis pétalos amantes
Que te esperaron con ahínco.
Sentí como tus hojas
Frágiles y tiernas
Me acariciaban cual frescas
Y mi ser se ruborizaba,
Al sentir la necesidad
De que mi cuerpo
Te perteneciera.
Te deslizantes lentamente
Recorriendo mis senderos,
Besaste mis pechos,
Tus manos,
Mis muslos recorrieron;
Tus labios tibios de dicha
Me alimentaron cual frescos
Colibrís que vuelan
De flor en flor
Chupando su néctar.
Mordías con ansia
Mi mentón de pera,
Querías arrancarme el alma
Cual libera, las tristezas
De la vida y nuevo comienza.
Me desnudaste las entrañas
Con tus ojos esmeraldados,
Escudriñaban mi mente
Buscando si realmente te amaba.
Me recorriste con gracias
Y culminaste mi anhelo,
De ser tuyo y tú mío,
Por la eternidad de mis recuerdos.
II
Con tu respiración
Me ahogaste
Entre luciérnagas y estrellas,
Sentí que te penetraba
Con la velocidad de una flecha;
Separaste tus labios de los míos
Y te dedicaste a hacerme sentir la dicha
De unir tu cuerpo al mío,
Y ser solo uno en un momento
De fuerza y brío.
Se emocionaron mis nervios,
Se perdieron mis sentidos,
Las carnes me vibraron
Por la hermosura de tu alma,
Que se unía con la mía
Al despertar las margaritas
De tu jardín dormido.
III
Se han dormido mis angustias
Se liberan mis quebrantos,
Solo existimos ambos
En la aurora de los tiempos.
Escucho sublimes y tiernos cantos
Que entonan a nuestros corazones,
Para que en la paz y alegría
Nuestra vida se colme.
Siento que renace la primavera
De mi interior abrumado,
Haz venido a llenarme
El vacío que había quedado,
Después de amarte en silencio
En mis entrañas de un pasado.
ANSIA
Hoy he vuelto
A ver tus ojos
Azules,
Y creí ver
Dos luceros
Que en la inmensidad
Del mar se hunden.
Miré tu sonrisa viva
Y sonrió mi alma,
Sentí en adentro,
Como gritaba mi ansia…
Quise apretar tus manos
Y mis manos se aguantaban;
Quise decirte ¡te quiero!
Y no fluyeron de mi boca,
Palabras…
Hoy he vuelto
A ver tus ojos azules,
Y sentí,
Que mi corazón,
Lloraba.
Y…
Y…
Cuantas noches no te dije
Que me amaras con locura,
Como un niño inocente
Bajo un manto de ternura.
Te estrechaba entre mis brazos,
Tu calor, Tu calor Yo sentía,
Y deseaba ser el universo
Para que en su ancho, tú, mi vida,
Fueses el centro del amor
Y la dicha.
Te veneré como a una diosa,
Le cante a la noche y al día,
Convertí el invierno en primavera
Y el otoño en alegría.
Y…
Quise ser todo en ti,
Más tú me rechazaste,
Porque ya no me querías;
No te importó que mi alma
Se hundiera en la desdicha
Ni ese niño que había en mí,
Despertara en agonía…
Y…
Ahora vienes aquí,
Pidiendo sobras de ternura,
No sabiendo que así,
Lo que ayer fue solo amor
Hoy… se transformó en falsías…
SOMBRA TRISTE
Camino…
Camino por el sendero y miro al infinito
Veo como tu sombra se forma
Plácida y larga,
Y mi sombra triste y amarga
Junto a la tuya se confunde,
Extiendes tus brazos frágiles
Y me abrazas tibia,
Se junta tu sombra con mi sombra,
Me aleja la melancolía…
Tu sombra se expande larga
Y me abraza, ¡eres mía!
Tu boca me sonríe,
Tu sonrisa, ¡eres vida!
Tu silueta la observo, tu alma,
Eres sombra,
Sombras pérdidas,
Que un día se han marchado
Dejándome solo,
Solo huellas y heridas.
Fugaz llegaste a mí,
Como Ada de mis sueños nocturnales,
Te cubriste de mar las entrañas
Y como a las rocas, las olas, me golpeaste…
Huidiza sombra sin resplandor,
Te lo ruego, desvanecerte de la senda,
Que quiero seguir hacia adelante
Pero tú, con tu oscuridad…
No me dejas…
AUSENCIA
La ausencia de no tenerte
Amárgame y me marchita…
Entre pozos secos y muertos
Que no sacian en lejanías;
Como perros encarnizados y fieros
Sobre esta mi carne,
La melancolía…
Se adentra en mi cadáver agobiado
Y carcomen las fibras de mis entrañas,
Arrancan pedazo a pedazo sin misericordia
Cada partícula, cada recodo de mi calma.
Me siento morir, me siento explotar,
La sangre me hierve a borbotones calcinados
Y el silencio de tu ausencia aumenta
La erupción de repentinos llantos
Que no puedo evitar, evitar murmurarlos.
A cada tic tac del reloj,
A cada silencio de tus silencios
Se suman recuerdo tras recuerdos,
Que susurran a cada instante tu regreso…
Esta ausencia me ahoga,
El aire ya no es suficiente al aspirarlo,
Ya no hay calma en mi alma
Ya no hay nada en mi regazo…
No te ausentes de mí,
Regresa que la noche me oscurece
Las penas se apoderan de mi casa
Y nadie, tu no vienes a tocar su puerta.
Es que acaso ya no es suficiente este dolor
O es que debo purgar mis errores en vida,
A cada instante los supero y los olvido
Pero tu ausencia me carcome, la melancolía…
Quiero seguir teniéndote en mí,
Y que mi amor repose en tu calma,
Edificar un mundo nuevo entre los dos
Y seguir caminando con respeto por la senda;
Pero esta ausencia de no poder verte,
Amárgame y me marchita
Como fuego que me consume lentamente,
Sobre esta mi carne,
Tu ausencia, mi bien, tu ausencia…
DULCE PAREJA
Altiva, mi tierna voz le canta
Al fortuito amor que por ti siento,
Es un rítmico calor de acento
Que recorre cada partícula de mi alma.
Se me eriza la piel al sentirte
Con tu dulce boca enjugando mis labios,
Cuando tu voz me redime con sabios
Acentos que sacian la sed de escucharte.
Libertad, paz, confianza y fuerza,
Entrega, calma, honestidad y vida,
Seguridad, dulce alegría, dulce pareja
Que en cada amanecer nos da la entrega
Al conjugarse estos sentimientos limpios,
Transformándonos simplemente, en una dulce pareja.
MONOLOGO…
Heme aquí, tormento de mis tormentos,
Soy el que pena entre alegrías,
Soy el que goza entre lamentos.
Que triste.
Ya no te quiero,
Mi alegría ya nos es tu alegría
La mirada no columbra aquellos vientos
Y tú, ya no eres el viejo puerto
En que anclaban mis pisadas…
¡Amor de desamores que han muerto!
Heme aquí,
Cansado, vacío, estático,
Sobre el recuerdo de tus recuerdos,
Aferrado a esta cadena rota
Esclava de mis sufrimientos;
Ya los tallos yacen revejidos
Y los campos son estériles desiertos…
Recuerdo:
Todo comenzó en aquella tarde,
El viento soplaba cadencioso
Y mi voz se mezclaba con tu aliento
En un ritmo acento silencioso
Lleno de esperanzas;
Tu amor me declarabas:
Y éramos uno,
Y éramos todo
Y éramos uno y todo aliento…
Pero tuvo que ser como a veces es la vida,
Paso a paso todo comienzo son alegrías
Las arcas se llenan de frutas frescas
Se bebe el mejor cáliz de la vid,
Carne y sangre se mezclan
En un solo cuerpo
Y al final del acto,
Se cierra el telón tras la comedia.
En fin…
He venido a decirte:
¡Cuánto lo siento,
Ya no te quiero!
Si ayer fui tu amante,
Aquel, que compartiéndolo todo
Te entrego hasta el ápice de su aliento,
Hoy quiere desprenderse de todos tus recuerdos;
Un alma masoquista
No resiste ya mi cuerpo,
Y un cuerpo entorpecido
No lo acepta el sufrimiento.
Vete ya… vete ya…
Toma todo aquello que me diste,
Las promesas fueron falsas
Como falsos fueron tus besos.
Vete ya…
Y si alguna vez, por alguna circunstancia
Nuestros pasos se hallasen en los caminos desiertos,
No vayas a pasar de largo…
Mírame un instante
Que yo te miraré en silencio,
Y cruzando nuestras manos
Te diré:
-
No se…
Quizás…
- ¿Eres feliz?
- ¿Haz aprendido que la vida no es
solamente goces,
Que la responsabilidad y el bien vivir
Son el único fruto que al final del
camino
Quedarán en el sendero?
Y callaré de nuevo…
Y dándote escusas te pediré:
Estréchame la mano
Y démonos un abrazo de perdón
Como símbolo del ayer,
Para que este sea el último recuerdo
Que al final de invierno
Cubra de flores frescas…
Los retoños que yacen muertos.
RETORNO
-
Tocan en mi puerta…
¿Quién será a esta hora?
¿Acaso será la soledad
Que de nuevo viene a posarse
En mi morada?,
¿O quizás son las alegrías
Que ayer había perdido
Y cuando abrí mi puerta
Para ver si llegabas,
Huyeron de mi lado
Tomando un rumbo
Nuevo en mí camino.
-
Tocan en mi puerta…
Y ya es tarde,
¿Quién será a esta hora?
Acaso ¿Será la melancolía que golpea
Nuevamente, o quizás serán las
palabras
Sórdidas y oscuras,
O una mirada perdida que busca
Quien alumbre su oscuridad perpleja?
Tocan de nuevo…
Y mi puerta está cerrada,
Mi cuerpo lo llena la nostalgia
Y los recuerdos que antes no recordaba
Ahora se hacen más profundos e
hirientes
Corriéndome lentamente las entrañas
Con su punzante ponzoña
La historia que no recordaba.
Tocan en mi puerta…
La noche está tiritando de frío,
Las cigarras ya no chillan
Y en el aire se respiran
Bocanadas de silencios adormecidos.
-¿Quién será?
- ¿Acaso será la fría muerte
Que toca en mi puerta,
Para llevarse un despojo
De inútiles esperas?
Pero si es ella…
Y tú no has regresado
Desde aquella vez en primavera,
Cuando regreses y ya no esté
¿Qué dirán las estrellas
Que alumbraron tu destino?
Tocan en mi puerta…
Iré a ver entonces quien ausenta
Mi letargo de inútiles esperas
En esta noche de ausencias y quimeras.
-
¿Quién es?
-
Por favor, deme un trago de ginebra
O algo que caliente mis
entrañas,
Que tiritan solitarias
de tristeza.
-
Ya es tarde y mi puerta no está
abierta…
Márchese…
Soy un mendigo que
partió
Una vez en primavera
Y hoy tras mil años
Vuelve a tocar esta
vieja puerta,
¿Acaso está cerrada
para quien
Pide un perdón como
limosna
Y un mendrugo de pan
Después de haber
probado
Mil ponzoñas…
-
Márchese… se lo repito, mi puerta
-
Ya no está abierta…
-
Ábrela de nuevo te lo suplico,
Que en mis manos traiga
atrapadas
Cien estrellas y en mis
bolsillos
El florecer de aquellas
esperanzas
Ayer muertas…
-
¿Quién es…?
¿Acaso eres tú que de
nuevo a mi casa regresas?
¿Fuiste quien partió
una vez en primavera en busca
De nuevas
experiencias…?
¿Y hace mil años
Mi esperanza te
espera…?
-
Si soy Yo…
-
¡Entonces espera…!
Quitaré el cerrojo de
la puerta
Para que entre de nuevo
la primavera,
Revivirán mis tejidos
ya cansados con tu regreso
Después de una larga
espera.
-
Entra a mi cuarto estéril
Y replica a mi inquieta
tristeza…
¡Qué feliz me siento!
Pues a mi casa
regresas…
Por fin brindaremos en
la mesa,
Entra, entra… y coloca
tu sombrero en su sitio,
Que yo prenderé las velas…
Pero… estás loca, ¡mira
quien soy!
Soy quien te dejó un
día tiritando de tristeza
Y hoy viene a que le
des un trago de perdón,
Para poder seguir
caminando por la senda.
-
Silencio… calla, calla…
Que mi silencio te
abrase hoy y así,
Te reconforte las
penas.
-
Entonces ¿Podrás perdonarme?
-
Cállate, cállate…
Que aquel pasado hoy se fue
Y una nueva vida
comienza,
Tu madurez será hoy mi
escudo
Y mi alegría colmará
tus tristezas…
-
¿Pero…?
-
Cállate, cállate… no importa ya nada,
Solo importa que has regresado hoy
Y mi alma ya no estará tan vacía
Y mi casa… ya no estará tan sola.